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El descanso último



Pronto tomaré el descanso que nunca he tomado
y despertaré, quizás, consciente de todo
en un hogar legitimo pero desconocido.

Hablaré a unos amigos que siempre
 llevé olvidado de las manos.
Y andaré con ellos calles recobradas en el tiempo.

¡Lo sé! pronto despertaré en otra cama,
y a otro nombre responderé.
Y dormiré nuevamente, y dormiré
y al despertar será otra cosa ésta piel que habito.
Y otro rostro será el del espejo 
en el cual me reconoceré incierto, y sin pasado eterno
es que existe eternidad después del sueño,
si es que existo...

Pronto tomaré el descanso que nunca he tomado
 el cual sin imprevistos llegará.
El polvo volverá al polvo
y estas palabras serán ecos
de algún recuerdo,
                        de algún suspiro

                                                de algún olvido. 
" Fábula del pesaroso"

Cuando llegue el día de mi júbilo ya estaré muy viejo para enamorarme a primera vista.
Me basto siquiera de un bastón para enmendar la espera consumida.
Pasa que cuando niño era muy joven para el amor,y de adolescente era demasiado distraído para esas cosas.
Ahora que siento cabeza en el andén pasa el amor aventurado por mi vera.
A veces a pasos insomne o como veleta, y otras veces ajeno, abrazado a su pareja camino al precipicio.
Al pasar los autos con sus luces penetrantes pasa el amor fugazmente consigo y se siembra en mis ojos miopes de tristezas; que aun distraído en recuerdos precoces e infantiles se pregunta:
-¿Cómo es qué el amor tan joven e insurgente se pasea sobre mi semblante entumecido, mustio y árido con tanta proeza?
Así como si ha primera vista me esperara sentada en otro andén desabrigando un paraguas ante la desquiciada lluvia que no deja de caer sobre mis zapatos.
"La vasta lluvia y la siembra"




El mojado cambia el panorama desde el horizonte,
hasta el rostro pálido del campesino y su siembra.

Con ganas de llorar el cielo se desborda
el pequeño río crece; el pez a la intemperie
mojado por el llanto divino camina a saltos.
Arropado por el suelo desgarrado
Por los sueños despoblados
por el pueblo hundido desde su cimiento
hasta la simiente que dio frutos placenteros.

Ya dispersado el cielo, descarriado el pez
expuesta las ruinas, el sol,
 el devastado huerto
el campesino despavorido llora,
llora y se hunde la tierra en sus pies,
 en el sollozo de la aurora
de una mañana incierta.
donde la lluvia no había caído
donde el pez no había saltado
dónde el campesino valido...
 no pensó perder su sueño.
Noctámbulo que hace camino

Esta ciudad llevará mi nombre en sus venas,
y mis huellas hundidas en sus calles.

Algún día será mi alma otra que subsista
adyacente en sus desbordes de mares y fronteras.
En sus parques, levantado ante una fría imagen
petrificada de tristeza.
En sus calles desoladas, acaso habitadas de olvido.

El poeta no sucumbe, dicen. -Se divide.
Vuelve el hombre a ser partícula de aire
que arrastra el viento como hoja seca.
Vuelve la sangre de sus venas
al río en el que lo habrán lavado, perfecto.
Al desventurado nimbo del que habrá nacido...

El poeta renace, dicen. En cada sol
en la hierbabuena que mastica el día
en las voz del horizonte
en los libros ocres, y paredes mudas
colmadas de musgos y verdades.


Así,
esta ciudad llevará mi nombre en sus venas
y mi cansancio en sus calles silentes.
Mi cuerpo en su tierra fértil, frívola y ardiente de estío.
Al resucitar en el nombre hecho a llanto
a noches largas, plácidas e inquietas.
Al cantar en la voz de sus gorriones,
Al trillar en el silencio vivo de sus madrugadas.
Si es que llego a morir un día
ya recorrida todas sus calles,
sus valles, inciertos y praderas.

Fugaz

Insomne la noche pasa por mi ventana.
Estas cuatro paredes miopes trituran la cordura angosta
que queda desde donde la pienso hasta la puerta.

La noche es oscura entre estrellas fugaces.
Las ventanas abiertas devoran los fantasmas
que se escapan de mis manos.
La luna restrega en mi rostro cabizbajo
la ausencia del día y el aire que transita
desde los rincones más absurdos de mi inocencia.

Cavilo, la noche es fría, mayo aun es joven
y mis veinticinco primaveras pesan más
que aquéllas que aun me restan por vivir
que aun me restan por matar.
Ensimismado en mi delirio llevo en mi rostro
el interminable gesto de tristeza
hasta la almohada que acomoda en si
el sueño, la ilusión marchita, el trabajoso día
que traigo a cuesta, caminando bajo.
Mientras pasajera la noche pasa,
La noche pasa,
la noche pasa y nace el día.

"Sueño del día que fui y del que soy"




















Algún día la soledad me será infiel,
hablará de mi silencio en voz alta
y me llevará la muerte consigo.
Mí sombra se esparcirá,
alguna luz diáfana pasará
y sin remedio atravesará mi cuerpo,
y escupirá molidos mis huesos sobre la tierra.
se tomará bendita mi sangre
y despertaré si acaso es sólo un sueño.
Mas despierto cada mañana convencido
-Solo puede ser infiel la soledad, si está conmigo.
Y hablar en voz baja con mí silencio, a escondidas.
Sobrevivo, digo
Aun vivo de la muerte
si es que he despertado,
o aun continuo muriendo de la vida
si es que estoy dormido.

Olvidando, olvidos.


           Ilustración: Paloma Blázquez

























Equilibra la balanza
olvida mientras amas
y no ames mientras olvides,
como es de largo,
ancho y profundo el mar para el pez, y nada.
Como es grande y profundo el universo para las estrellas, y sueñan.
nadie te obliga a sentarte,
fumarte una caja de arboles
y conversar con la luna tus penurias.

Equilibra la balanza,
olvida mientras amas
y no ames mientras olvides,
que al adiós
le sea indiferente el camino.
y al otoño la vestidura de su cepa
con la corteza que ahoga la mustia.

Porque quien olvida lo olvidan
Porque quién ama no es amado.
Y seguirás adelante ya olvidado.
Aunque las hojas caigan
el otoño seguirá pasando.
Aunque las horas mueran
el tiempo seguirá pasando sin remedio.

             

Nada que decir.

 Sin palabras de: Paloma Blázquez




















Se van extinguiendo las velas sin llama,
como el alcanfor en el viento.
De este infausto velatorio sin muerto
en este mundo sin vida, y sin primavera.

En esta primavera sin vida y sin mundo.
De este muerto infausto sin velatorio.
Como el viento sin alcanfor,
se va extinguiendo las llamas sin las velas
en esta abstracta cabeza sin recuerdos.
Pero con palabras y con tiempo; de toques de queda.

Y a pesar de que estoy pensando y respiro...
-No tengo aun nada que decir.

Decrepitudes (elegía)


Pintura de : Andelina Carrión 





















Se desvanece la primavera de estos años
tras el paso indomable de la juventud.
Esta inútil piel de manzana camina hacia el otoño,
y hace de mi cabello, y el brío de estas manos
blanco y frío invierno.

Desde mi ventana, inmóvil, como el roble centenario
que el tiempo desviste de sus hojas
veo pasando mis días.
Emprendiendo ante esta vejez inhóspita
verosímilmente la reconquista de un ayer
que pasa navegando horas erradamente
sobre el techo socavado, en cada instante
de sueños comulgados;
como aquellos que viven de la realidad el “felizmente".

Será abril la niñez deseada eternamente
por mis párpados caídos.
Los que miran las calles congestionadas de ayeres,
y de días presentes que yacen en suburbios.
Que desde otras ventanas le miran pasar con
delirio, tras sus cristales y sus puertas cerradas
desde los cimientos y bisagras corroídas por el tiempo. 

Trastocan un pensamiento antiguo e incumplido
ante aquellos amores imborrable,
los efectos invernaderos del delirio que a paso camino.
Sostenido siquiera  mañana
de un bastón blasfemo sin piel y sin alma.
Consciente del ayer y del hoy, y el mañana infiel
que no espera para fraguar en sí los martirios
que dejaron aquellas calles que ya no veo
desde mi ventana por los arrabales.

El sol refleja claramente las verdades
de estas manos débiles y menguadas,
los cuales ya no siento.
La mentira aquélla del espejo sin remedio
arde en mi rostro diezmado de olvido,
que vence siempre un paso delante el horizonte
el cual observo inmóvil,
como estatua roída por el amanecer.

Es entonces cuando veo al tiempo ataviado en tempestades
devorar la primavera tras el paso indomable
de la muerte que me espera,
y viste  entonces ésta inepta coraza contraída de otoño.

II

Desde la ventana, inmóvil, como el viento
que satura a los muertos viejos que fueron amigos,
hermanos y enemigos de mis rencores, amores y perjuicios.
verá pasar entonces la soledad mi ausencia.
Verá pasar el sillón y la ventana desde su sensatez
por la cual miro el pasado venidero...
mi tan solitaria sepultura por aquellas calles
que ya no veo decrépitamente
En el futuro retro, que aun no existen.

El tercer viento.



Imagen tomada del blog de Paloma blázquez

























No sé qué hago aquí, ni que me trajo.
Y el porqué de estas palabras.
El viento me llamó,
repitiendo una y otra vez mi nombre
y supongo que puso estas palabras en mi boca.
Sé que fue el viento.
El viento sulfuroso e inestable, culpable de estas ganas.
Del escalofrío en mi piel desnuda e insegura de metrallas.
Culpable del silencio, de las mocas y verdades en la boca.

"Qué hago aquí, qué me trajo,
y el porque de estas palabras.
Es lo que no entiendo ahora...
Si era el viento chocado con sus ecos en mis oídos, quien llamaba.
con el grito silente de la madera en la hoguera.
Con los nudos de las orcas comunistas
y estallidos alegres en los gatillos voluntarios.

Eran sus pasos tras los crepúsculos osados y sin rencores
lo que me trajeron hasta aquí.
Lo que pusieron estas palabras en mi boca
y por mis ojos miraba entonces las guerras del eterno invierno.

.EL viento Inexistente
Me ultrajó la garganta Y trilló,
diciendo las verdades que se guardan en silencio.
Sangrando, huyendo de mi pecho ante la muerte
que entonces me había alcanzado insurrecto,
soñando el tercer viento estallando en mi rostro.

El silencio de las horas



Cómo puedo sentirme tan sólo?
Tan sólo como el viento
que no cansa de morir con ese entrar
y salir de mis pulmones.

Es inevitable la soledad cuando uno es
como aquel grano de arena en el mar
que el vaivén arrastra con las olas.
Donde en soledad cree encontrarse así mismo
he ignora ser otro grano más de arena
que mueve la marea.

¿Cómo puedo sentirme tan sólo?
Tan sólo como la silueta que
detrás de mi espalda no refleja nada.

“Tan solo seré el tiempo que queda”




















Tan solo soy un gorrión sin nido,
otro sueño descalzo condenado al silencio
y al frío sin abrigo.
Expuesto a los golpes de la vida
y las cicatrices que forja el sin-destino.

Solo soy otra ave desmembrada y sin rumbo,
otra nube solitaria que no llegó a ver caer
la tarde en el horizonte por velar la noche
y quedar dormido.

Tan solo soy el insignificante jirón
que secuestra la hemorragia de un tiempo
con en cual no cuento y es indispensable
para saber si hice bien o hice mal
mientras desconozco al rudimentario
titiritero de la vida.

Seguiré caducando con las horas
de este tiempo que se escapa por la cicatriz
y el sudor árido de aquel reloj de arena
que marca la condena que aun no a terminado.
Al pagar sin consumir la apostasía de dos sin mente
y por el pecado de haber nacido sin nido,
sin abrigo y sin  inculcados valores.

¿?





La ultima sombra es la que no vemos venir
la que entra por nuestras bocas
y nos roba un nuevo amanecer.
La que deja que hablar de un pasado
y familias tristes.
La última sobra es
la que no vez venir contigo en cada paso
la que aparece en la claridad de tu espalda
y desaparece en la oscuridad de tus ojos.
La última sombra es
la que nos habla sin palabras
y nos desata del ego y los sufrimientos
en el ultimo verso de vida sin rima
que leemos y nos trae dudas.
Es la que escucha
cuando ya nadie nos escucha,
las que nos venera indiferente de tristeza
las que nos lleva enredado entre sus brazos.
Es la ultima que desconozco
y la primera que ha estado
detrás de nuestras vidas.