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"El Baile es un Plagio; un descubrimiento en si mismo"



-A Michelle de León-


Baila el día en su alba, la tarde en su horizonte,
la noche en su claroscuro Sereno.
Venerarán (Seguro) las flores El danzón místico
de las mariposas en Celo...

Bailan Los océanos, Los pequeños charcos
./Los papalotes en su vuelo/
Las fuentes en los parques vestidos de otoño.
Los manantiales que fluyen de las entrañas de la tierra
son los que bailan con los mejores pasos.

Bailan los Desiertos, los trigales Rubios que no he visto.
Las cuatro direcciones del viento
en la veleta y su horizonte
el tango clandestino,
en los  remolinos Sin giros repetidos
y sin estrellas que lo guíen.

Bailan tantas cosas, naturalmente
Los bailes son plagios de la naturaleza.
Nadie los inventó.
Solo descubrieron lo irreductible que es para al alma
aquella infalible Armonía en cada paso.

El baile es la utopía del inválido,
De que no ve, del que no escucha.
Dicen los que no saben:
-El baile no es lo es todo.
Todo estando a su paso y su rodeo.

El mundo es un repertorio de pasos extasíantes.
Las personas ciegas del alma caminan sobre él
y no saben bailar sus bailes...
y no saben siquiera que caminan.

Ven...

Dicen que ofrecer el amor ya ha pasado de moda
Yo quisiera ofrecerte a pesar de todo el amor mio,
comenzando por poner de moda mis manos en tus manos,
y el porvenir en nuestros pies mientras hacemos camino.
Mi abrazo en tu cintura; caminar despacio y ligeros
como a quien lo lleva la brisa.

Ven, quiero poner mis latidos en tu pecho,
y mi silencio en tu silencio 

para que me escuches en todas partes.

Ven, quiero poner de moda tu desnudes vestida de mis manos

que también está desnuda.

Atracar en tu puerto, tocar todas tus puertas
Abrigar el invierno en tu piel
el otoño que se deshoja  en tu llanto.

Ven, que quiero poner de moda mis besos en tus labios
tus labios que predican futuro en los míos.

Epilogo incompleto.

Todo se precipitó a mis reencuentros contigo.
Fue una hecatombe de tiempo perdido acaso
un torbellino implacable de sueños Fortuitos,
errando al borde del abismo.
Descendiendo en su irreductible olvido…

La luna, solidaria quedó a mi ventana
y fue buena conmigo, sin saberlo.
¡Ay de aquellas noches en que faltara
en que tardara a acompañarme en mi sufrir!
¡Ay de aquellas noches!
Son los vinos más amargos;
Los rincones más oscuros en mis recuerdos.

Todo quedó como habías predicho
con tu clarividencia miope de horizontes.
De evidencias clandestinas, de libertad y vuelos lejanos.

¡Ay el amor! Ese espíritu indeleble
que fecundó la felicidad a aquellos instantes
que hicimos eternos.
El cual golpeamos fuertemente con nuestras inmadureces
su inculpable veteranía.

¡Ay el amor! Esa inalcanzable utopía
que nos alcanzó desprevenidos y sin tiempo.
Esa inexplicable sin rostro parecido y sin apellido.
Sin sexo, sin dueño
Sin síndrome de edad o fallecimientos.
Se alejó lentamente como le alcanzó la prisa.
Desistió de estos cuerpos moribundos
Y nos dejó tristes y errantes/ Cavilando.
Sangrando la terrible agonía
los desdenes de su eterno hospedaje.

Todo acabó como debía de acabar
En este cuento no compartido.
En esta soledad anticipada y reencontrada
nuevamente en sí misma.

Lo sufrimos todo.
Lo vivimos pie a la letra sin que inmutase una palabra,
o dos puntos suspensivos adheridos a éste final
Le dieran riendas sueltas
A la infame utopía que nos des-conquistó
y no pudimos alcanzar por falta de fuerzas.

Todo se precipitó, todo absolutamente todo.
La lluvia inesperada y sin abriles.
los caminos a sus sombrías farolas
tu pelo a su peine, mi rostro insulso a su espejo.
El desencuentro a sus vías.
El viento frío del invierno al estío
Los navegantes insomnes de tus ojos y los míos
Al Naufragio de aquel mar inconquistable del olvido.

Todo quedó en su ruina edificada…
en su migaja de destiempo
en su lágrima disecada.

Todo acabó.
Regresando taciturnos y cabizbajos
estos cuerpos que habitamos

en la nausea del nunca jamás
del posible imposible...

Hasta las costas del exilio incondicional de la soledad
que siempre (o casi siempre)
espera con sus puertas abiertas.

Si no es que chocamos nuevamente con el amor, ya preparados.
O con la muerte y su discurso fúnebre y silente.

A aquel amor platónico

No es que sienta esperanza de tu abrazo.
Pero algo queda, aun cercano de esta lejanía
aun lejano de encontrarnos frente a frente y sin escasos besos.
Y deshojarnos por completos hasta la raíz
y salvarnos de aquella espina hasta sangrar la inocente cobardía,
que frustró nuestra unión eterna entre dilemas e inciertos.

No es que sienta esperanza de tus besos
a media asta de esta agonía
al saludarnos o despedirnos, siquiera.
Pero algo en tu presencia quebranta aquí en mi alma
la fría oscuridad... que no es tan fría a ratos.
cuando estalla en tu mirada de fluorescencia bengala
aquella luz que me guía en lo oscuro a mí mismo.

¡Lo sabes!
Has visto siempre en mis ojos el niño que soy en tu presencia.
Has escuchado en mi silencio aquello que a palabras en mi boca
no mastico con delicados gestos ni letanías.
Has sentido que hasta en el respiro que se asienta a tu hombro,
al darnos el abrazo que no condena, sin inmutar...
lo inquieta que es esta alma que solo encuentra paz tu lado...
y cuando a tu lado me encuentro conmigo mismo
Espalda al mundo y a nuestro lejano olvido.
"Apaga la luz y cierra la puerta" 

Anda, camina por las calles vestida del mundo,
que hay quienes te esperan para soñar contigo.

Desnúdate, hazte viento y cura las almas malheridas
que sufren tus dolores
y socorre a tus pies al final del camino.

Y si no puedes evitarlo por un instante
sientate a mi lado
toma un libro, tomemos café de la misma taza
hablemos todas las vivencias nuestras
hasta que nos madrugue la noche.

Que a tu partida no le sea largo el camino
y a tu pasos no le sea lento el tiempo
para que pases de prisa
para que pases y crezcas.

Y si el pensamiento aquel se apodera nuevamente
Al salir: apaga la luz
y cierra la puerta de esta condena.

Y márchate sin mirar atrás esta casa tan desolada
a esta otra alma malherida y vencida tras la puerta.
En El Viento

En tu vejez padre, bailé los Sones de mi inocencia.
Caminé y me hundí sobre tus huellas
aun más grandes que las mías.
Fueron estos mis pasos como un perro travieso
detrás de tus pasos.
Descansé en tu regazo, y lloré innumerablemente
tantas veces en tus hombros caídos de esfuerzo.
Hoy, hundo tus huellas aun más
en la tierra donde hiciste camino.
(La cual labro con pasos insomnes)
¡Bailo padre!
Bailo aun aquel Son que fraguaste en un silbido.
Descanso en tu recuerdo, descanso...
Y lloro tu ausencia al viento que te trae consigo
y me lleva contigo lentamente,
lentamente en un abrazo de almas distantes.
Sigo

Padre, a ti te sigo desde la infancia,
Más allá del sueño que tuviste un día
Doblegado en tu presente.
Aun incorpórea tu existencia sigo,
sigo aun tus pasos, padre,
infalibles y difíciles de caminar
con la cabeza erguida 
A un amor cobarde

¡Lastima!, es la paga de nuestros errores
cuando no es un final perfecto.
Lo prometiste
ibas a ser feliz, y supongo que lo fuiste.
Me tomé la libertad de dejarte libre
¿Lo recuerdas?
Aquella noche de mis manos, y volaste.
Te quise libre y dejé de necesitarte
si es que acaso te necesité otra día que no fuera domingo.
Mas no fuiste feliz, egoísta.
No fuiste feliz a pesar de que mi felicidad
se sostenía de la tuya.
Porque si eras feliz yo era feliz,
aunque no fuera conmigo
era este felicidad mía.
Lo prometiste, ¿Recuerdas?
Aquella noche mustia
invadida de luces,
el camino largo y tu partida.
Dejé de ser tu jaula y volaste,
dejaste de ser mi anhelo y volaste sin mirar atrás
donde comenzaba el mundo y acabara todo.
Volaste, entonces las lágrimas no faltaron
a tu felicidad no cumplida
a mi felicidad incierta.
Poema a una vecina lejana




Era impredecible esa muchacha, y bella por cierto.
No le bastó con hacer sus sueños realidad,
sus pesadillas fueron como cuentos
para niños que dormir les era imposible en el barrio.
Su realidad carecía de instantes,
hasta que probó vivirla a ratos
y le bastó incontables para ser feliz, y fue feliz por cierto.



Era hermosa,
no cabe en mis ojos el mundo que ocupaba su belleza 
Como tantas rosas que florecidas en su jardín.


"A pesar de que la mañana dormía en sus ojos,
atrapó la tarde en sus manos
y llevó el ocaso hasta su almohada y durmió la noche"
Era indomable recuerdo, insaciable.
Aun así el amor le salia por los poros
y todo lo que tocaba concebía de ella su esencia.

A pesar de todo aquello que habitaba en su ser,
yo no era la luz que brillaba en sus ojos.
Distante fuí como el horizonte
que se hunde en los abismos del olvido
de una tarde sombría,
un esqueleto polvoriento en una esquina de su cochera, un misterio.
Yo no era para ella, y lo sabía.
siendo ella para todos como ese amor incalculable
menos para mí que le amaba a escondidas
con su nombre apenas, con sus días.

Hoy he abierto la ventana y ya no estaba.
Su sueño era de otro que acaso la amaba.
Yo la amé también, a escondida pero amé.
Sin necesitarla, con deseos, sí.
de vivirla como si fuese el último de mis días.

Era impredecible esa muchacha.
Insaciable y llena de deseo.
Era el mundo que necesitaba ver cada mañana
 Al abrir la ventana frente a la suya que hace tiempo estaba cerrada

¡Ay amor!




¡Ay amor!
Yo quisiera agradarte tal como soy...
mas al parecer te interesa en mí
Lo que no puedo ser.

Poema sin remedio.



















I
Sin remedio le he llorado a escondidas.
Algunas veces sin lágrimas
y otras sin sangre en los recuerdos, que suyos
no ha consumado de mi existencia.
La existencia de usted en el aire es infinita
aun cuando pasa usted sobre mi hoguera, apaga mi fuego
y arrastra las cenizas sin verdades opuestas
al sol le que oculta el dedo cuando no puede mentirse
de su colosal presencia.

Sin remedio es la ausencia suya
la que no cabe en el aire que respiro
y ninguna otra cosa que consuma.
es visible aunque no quiera verla
es verdad aunque su conciencia mienta
frente al espejo de augurio irreverente.
II
Caiga usted cuantas veces quiera
al precipicio de  las obsesiones
que la ciegan de un amor incapaz y ausente
que no a sentido desde la cimiente de su vientre
y el dolor que éste ha dejado en sus senos ya caidos
como fruto seco en pleto otoño.

No soy lo que quiso.
aquell fruto concebido seguramente
con el dios de su deseos mortales.

A pesar de sus represiones
de su ignorancia y su negaciones
no deja usted de ser la corteza,
 el árbol cálido de brisas
que esta raíz solitaria ama...
Aun lejano de su aguas

                                aun lejano de sus piedras.

Ciego de Olvido.

















Desperté angustiado aquella mañana,
y la madrugada no había amanecido en la ventana.
Estaba ciego, y no era  de amor.
Cuando estuve ciego de amor,
aquella ocasión despertaba en las mañanas
y  la madrugada si dormía en mi ventana
completamente vestida del mundo.

Estaba ciego y no era de celos.
Cuando estuve ciego de celos,
despertaba culpable de ausencia
y sueños distantes de media noche.
Mas, encontraba la madrugada
mirando desnuda de vergüenza tu retrato.

Estaba ciego y no era la rabia que cegaba
mis sentidos en desconcierto.
No esta vez, ni aquella vez de angustia
en las que no dormía la madrugada
ni vestida ni desnuda en el páramo de tu vientre
diezmado de atardeceres nublados.

Desperté deslumbrado de blanco y frío invierno.
Rodando entre  los  extremos del lecho
indiferente de celos, de amor y de rabia.
Transmutándose en ausencia la que venía  siempre
y se desvestida del mundo frente a tu retrato que no sonrió
al despertar aquella mañana
en tu pleno olvido.

Amor al mar






















Es tan profundo éste mar
tan lejano como tú
tan inmenso como éste amor.
que amo sus misterios
sumergido entre tus ojos.

Amo la ira que se esparce
entre olas volcadas en tu mirada 
triste de gaviota errante.
Tu risa estrepitosa
como estruendo de tormenta.

Tormenta y tronadas es la voz
que fecunda las paz en tu silencio.
-dice la calma que trae el viento.
Aquel que condena el desvarío
de lo que no amo, de lo que pienso
y sin tener extraño de tu cuerpo
cautivo en otros cuerpos.

Erizas mis penas y vergüenzas
con el trillo de tus besos lejanos como el mar
Sonrojas con el carmesí de tus labios
el gris de esta gran tristeza.
Espantas el viento frío que se interpone,
y cumples las quimeras de esta realidad
valida de inocencia.

Es tan profundo éste mar,
delirante como aquel deseo de atracar en mi cuello
un mordisco de tus labios.
Delirante como el deseo
de romper el hielo con tu suspiro
y profanar mi silencio con tu silencio.

Es también como el mar
ese pudor afrodisíaco de madrugada insaciable
que se esparce de entre tus poros
e inunda el horizonte como bruma.
Es también deseo quejumbroso
ante ésta lejanía que nace en mi lecho
cuando me elevo a tu tibia imagen 
y un recuerdo ajeno entonces
usurpa aquel espacio tan desolado.

Porque tu amor aun lejano
se ha hecho mi mar, mi ancla y mi puerto.
Porque tu amor lo es todo
desde que te tengo, y no.

Tal vez al amar éste mar que florece
en la distancia de tu puerto
Y ha ésta ausencia...
a la distancia de tu boca.


A un amigo perdido



¿Dónde andarán tus pies?,
¿Qué caminos perdidos recorres
y hieres con tus huellas?.
¿En cuántos ríos te has mirado acongojado
y has dejado que tus sueños en ellos
naden y se escapen de tus manos?
¿Dónde hincas tus rodillas,
y dejas que las yagas repuestas
del viejo camino se desgarren
y tiñan las gravas grises del hastío?
Y me pregunto entonces...
¿Dónde andará tu mirada miope y apagada?
¿Qué horizontes nublados ves caer?
¿Qué noche sin estrellas borra hoy tus huellas?
¿Qué olas y que mares de dudas acarician tus pies cansados?
pensador errante, de horas sin respuestas.

‎" Un compañero para tu soledad"



Perdona la hostilidad de mis rosas.
de sus hojas afiladas y sus espinas puntiagudas.
Mi intensión sólo fue endulzarte el alma con su aroma,
"NO" encender iracundo tu dolor;
aquel que secuestras detrás de tu sonrisa
y tu manera sutil de decir que no tienes nada,
cuando te preguntan y volteas la cabeza.

Perdona la hostilidad de mis palabras.
Que claras y certeras han lastimado
cierta herida clandestina en tu pecho;
Pecho que contra el mio se estrella
y comparte en un sólo latir de corazón
lo que sientes,y lo que siento en mí
al escucharlo estrepitoso.

Perdona si las dermis de mis dedos
tu frágil cuello han lastimado.
Si has llegado a mí, con tu rostro cabizbajo
que colmado de delirios e historias
se ha recostado en mi regazo
y has profanado con tus lágrimas mi piel,
y cada tejido que conforma mi cuerpo
en busca de calor para tu frío,
en busca de una compañía para tu soledad,
en busca de caricias para tu necesidad de amor.

Posadero de sueños, desprendidos en otoño

Posadero de sueños, desprendidos en otoño


















De qué boca viajera ha caído tu semilla 
y qué manos cansadas te han sembrando,
para que permitas que pose mi morada
en tu rama flaca rebosante de pureza.

De qué estirpe centenaria germinas tú
y el fuerte de tus hombros empinados al sol
los que saturas de vidas y miradas de pájaros cantores
que velan los crepúsculos escapando por el horizonte.

¿Cuántas hojas has visto caer de ti y vestir los suelos de otoño?
Cuántos sueños al igual que yo 
se han desprendido de tus ramas diezmadas de olvido

Cuéntame árbol de olivo
cómo has podido ver caer tantas tardes en el horizonte
y no errar sus nombres en el nuevo amanecer 
que te sorprende contando estrellas.

Qué sientes al saber que eres el posadero de sueños
para las miles de golondrinas viajeras
y ésta hoja que con aire de poeta
se desprende de tus brazos ya débiles y menguados
y fertiliza  con letra vuestra misma tierra.
A un amor segundo



Déjame entrar en tu aire, en tu rabia
en el respiro de tus pulmones y respirar contigo.

Déjame ser aquella luz distante
que brilla en tus ojos, el final de tu camino,
el agua que sacia tu sed insaciable.
Déjame ser el calor volcánico
que descansa en tu pecho lleno de vida
en la aurora silente que duerme
en tu cuerpo desnudo, estupefacto
colmado de delirios.
Déjame estar allí, solitario contigo
surcar en tus más profundos pensamientos
o sólo déjame entrar en tu alma compleja y herida,
 para curarte de mí y hacerte sentir lo que siento.

Déjame ser las palabra errada que dices
la parsimonia estancada en tu corazón miope
la razón quemante que desata fervor en lo que piensas,
o sólo déjame ser parte de tu vida, simplemente
ser tu alegría y vivir tus tristezas sin valía,
con mucha  franqueza.



Pintura : Niño y niña mirando la luna


de Norman Rockwell.



Conciencia surreal


Diestro bajo las penumbras de la noche pintada en lluvia
has de andar embelesado en el amarillento plumaje locomotriz;
mal/bien montado, con el que alimentas de migajas
la diminuta prosapia concretizada un día liado de sueños errados.
Buscas en las veredas nocturnas la manduca
que aliviará la carga en la próxima jornada,
mientras entablillas cada kilómetro de sueños
bajo el mando de algunas monedas

que no tienen ni ruta ni parada amena.




"Delirante ha sido la apostasía de tu fe, Beato errante."

Pero sientes al despertar la adolorida alegría
de ver aquellos concebidos retoños crecer con el fino
abono que volatilizas de tus andanzas;  también soñador errado.
Buscando placeres en caminos de estados sin tejas,
has quedado desconcertado desde que la mortaja
de una despampanante estrella que no brilla,
y  bruscamente choca con tu débil alma adúltera y descodificada
tras el sentir sintético de un trago que ha invitado
a unos cuantos más de su semblanza.
Hoy, has despertado al sentir la apabullante voz de la aurora
que comió del pan que guardabas para tus hijos,
mientras respirabas el moho carbónico que salía de sus labios,
y con las palabras enredadas en aquellos pensamientos inicuos

has homenajeado al destino con el dulce sabor de tu sudor
y la conciencia en grande de tus sigilos.

aun sigo tus huellas




















Buscaba en el camino las vías
que me indicaran el sendero,
que me pusieran en tu destino,
que me apuntaran en tus deseos.

Buscaba en el camino eso
que creí haber perdido,
lo que siempre había esperado,
lo que tantas veces había deseado,
lo que nunca había tenido.

Seguía tus huellas y buscaba:
esos momentos perdidos,
esos que nunca había vivido
descubrir esos secretos escondidos;
lo correspondido; lo más deseado,
“tu amor”…de mi alma lo más esperado.

Perdido en el camino sin fin
donde al final no te he concebido,
donde caminando mis penas suprimí;
por pensar en que el al final tu estarías
que en verdad eras mi destino.

Caminé siendo peregrino
cargando mis penas
como cruz en el calvario,
mis tristezas, mis nostalgias
como piedras mis desgracias,
sin ser correspondido,
siendo con el tiempo mal herido
sin olvidar mí pasado...
aquel real pasado de un futuro esperado..
donde aun sigo tus huellas..